La parcela donde tenemos que proyectar la nueva escuela de arquitectura de Valencia se emplaza dentro del campus dels Tarongers, está ocupada actualmente por un improvisado parking que da servicio a los edificios departamentales de la facultad de derecho pertenecientes a la Universitat de València. Su forma rectangular, que ocupa una superficie de alrededor de 9200 m2, queda definida por dos importantes vías de acceso a la Universidad, la Av. dels Tarongers al norte y la Av. Ramón Llull al oeste.

El campus de la UPV, situado en frente, se plantea como un espacio acotado, delimitado y claramente diferenciado del tejido urbano de la ciudad, tanto por su estructura urbana como por los tipos edificatorios que la componen. Sin embargo, el entorno próximo a la parcela se entiende como un espacio diluido en el tejido urbano de la ciudad, sin un límite claro entre los edificios del campus y los edificios colindantes. El espacio exterior del conjunto se plantea a modo de calles peatonales con un cierto carácter urbano, articulando todo el campus en sentido longitudinal. Pero este excesivo carácter urbano de los espacios públicos ha derivado en un tratamiento bastante austero, donde las zonas verdes se reducen a unos pocos alcorques diseminados por el campus.
La Av. dels Tarongers constituye uno de los puntos más importantes de acceso al campus debido a que es esta avenida donde se concentran la mayoría de paradas de la EMT y del tranvía, y por tanto donde más se concentran los flujos de circulación. Además, la existencia de una pequeña zona verde como espacio previo de acceso a la parcela, nos hace pensar que este podría ser el lugar idóneo para acceder al edificio.
Por otro lado, el gran vacío urbano que nos encontramos al aproximarnos al lugar desde la Av. Ramón Llull, nos da la pista para entender la necesidad de crear un frente urbano paralelo a esta avenida, para recuperar de alguna forma la escala urbana del entorno, y que al mismo tiempo defina la articulación con la Av. dels Tarongers.

Otro aspecto importante del proyecto es como resolver el edificio a nivel de planta baja. La ausencia de un espacio público con cierta entidad dentro del conjunto y la poca permeabilidad de las plantas bajas de los edificios colindantes, nos hace pensar en la necesidad de plantear un espacio pasante de circulación, aprovechando el sentido de acceso al edificio planteado desde la avenida dels Tarongers. Esta decisión nos lleva a plantear la planta baja como un espacio abierto y continuo, matizado por la posición de las piezas más públicas del programa generando circulaciones entre ellas.
Si además deprimimos la cota de planta baja para diferenciar el ámbito de este espacio respecto de las circulaciones peatonales perimetrales a la parcela, se cierto grado de tensión en la relación de este espacio con su entorno inmediato. Operación que nos permite entender el volumen del edificio como un objeto que se posa sobre el suelo, resolviendo el contacto entre ellos mediante un vacío.

Sobre este espacio de planta baja se pretenden abrir patios que introducirán luz tanto al volumen superior como a la planta baja, generando zonas de luz y sombra que junto con las piezas que articulan el espacio de planta baja, nos devuelva una visión del conjunto con un cierto carácter urbano bastante sugerente.
Como conclusión, se desprende dos ideas fundamentales que vertebran mi propuesta. La primera, es la intención de crear un edificio que se relacione activamente con el entorno, donde se diluyan los límites entre el edificio y el espacio público. Y en segundo lugar, utilizar el plano de planta baja para generar un gran vestíbulo de acceso, con un marcado carácter urbano y abierto a la comunidad universitaria, a partir del cual se estructure el resto de piezas del programa.
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